Marta Brugué Sala
ES/CA

No es cuando tu hijo o hija grita.

Es ese segundo después.

Cuando todo se queda en silencio

y piensas:

“Otra vez he gritado.”

“No lo estoy haciendo bien.”

“¿Qué me pasa?”

Has leído.

Has buscado.

Has probado.

Y aun así, en el momento real,

vuelves a perder el control.

No te falta paciencia.

No te falta amor.

Te faltan herramientas para el momento real.

Aquí aprenderás qué decir y cómo actuar cuando el conflicto estalla de verdad.

Quiero saber qué hacer cuando estalla el conflicto

¿Te suena, verdad?

“Se lo tengo que repetir mil veces.”“No me hace caso.”“Antes no era así.”“Explota por todo.”“Me contesta fatal.”“Ya no sé qué hacer.”

Y un día vuelves a reaccionar

como no querías.

No porque no le quieras.

No porque no quieras hacerlo bien.

Sino porque en ese momento

ni tú ni él o ella sabéis sostener lo que está pasando.

No te pasa porque sí. Te pasa así.

— “Ponte los zapatos.”

— “Ahora voy.”

— “¡QUE TE PONGAS LOS ZAPATOS!”

Silencio.

Tensión.

Explosión.

Y tú por dentro:

“No quería gritar…”

“Solo quería que me hiciera caso…”

Deberes.

Mesa.

Lápiz.

— “No lo entiendo.”

— “Pero si es fácil.”

— “¡QUE NO LO ENTIENDO!”

Y de repente,

todo se desborda.

— “Deja el móvil, ahora.”

— “Un momento.”

— “Llevo media hora diciéndotelo.”

Y ya no estás hablando del móvil.

Estás hablando del cansancio.

De la impotencia.

De todo lo que llevas acumulado.

El problema no es solo la conducta.

No es que no quiera hacerte caso.

No es que te esté retando.

No es que “se porte mal”.

Muchas veces,

simplemente no puede hacerlo mejor en ese momento.

Porque cuando la emoción sube,

el cerebro baja.

Y cuando el cerebro baja,

la conducta explota.

No estás viendo solo desobediencia.

Estás viendo desregulación.

Hay que entender qué hay debajo para poder actuar diferente arriba.

Aquí no encontrarás teoría para quedar bien.

Encontrarás respuestas para cuando todo pasa de verdad.

No frases bonitas para colgar.

No consejos que solo funcionan cuando todos están tranquilos.

No teoría que suena bien pero no sirve cuando estás a punto de explotar.

Aquí encontrarás:

  • qué decir cuando grita
  • qué hacer cuando se bloquea
  • cómo actuar cuando te contesta mal
  • cómo sostener el conflicto sin perderte
  • cómo entender qué hay detrás de la conducta
  • cómo dejar de improvisar

No necesitas más información.

Necesitas saber qué hacer cuando todo estalla.

Cómo te puedo ayudar

Si eres familia

Si en casa hay gritos, culpa, tensión

y momentos en los que ya no sabes qué decir,

empieza por aquí:

Libros

Para entender qué pasa y saber qué hacer cuando pasa.

Correos diarios

Para recibir ideas cortas, aplicables y reales.

Acompañamiento

Para trabajar lo que te pasa de verdad.

Quiero herramientas prácticas para casa

Si eres docente, escuela o equipo educativo

Si quieres llevar esta mirada al aula o al centro,

aquí tienes este camino:

Formaciones

Conferencias

Trabajo con equipos

Quiero llevar esto al aula o al centro

Libros para entender el conflicto y actuar diferente.

No son libros para leer y dejar en la estantería.

Son libros para entender qué pasa

y saber qué hacer cuando pasa.

Encontrarás:

  • situaciones reales
  • lenguaje claro
  • herramientas aplicables
  • mirada emocional y cerebral
  • recursos para el día a día
Girafa vs XacalJirafa vs Chacal

No te lo explico desde fuera.

[ Imatge Autoritat ]

Llevo más de 20 años trabajando en educación.

He visto conflictos en el aula, en casa

y en equipos educativos.

He visto familias culpables.

Docentes agotados.

Criaturas desbordadas.

Adolescentes que parecen desafiar

cuando en realidad no saben sostener lo que sienten.

Pero también soy madre.

También he gritado.

También me he sentido culpable.

También he pensado: “No puedo más.”

Y ahí entendí una cosa:

No es falta de amor.

Es falta de herramientas útiles para el momento real.

Esto no sale de un libro. Sale de la vida real.

Cada día pasan escenas como estas.

En la calle. En casa. En el aula. En la cocina.

Un niño pregunta qué día le toca piscina.

La madre le dice que el lunes por la tarde.

Él responde contento:

“Entonces iré con papá.”

Y al escuchar esto, la madre estalla.

No por la piscina.

No por la respuesta.

Por todo lo que había debajo:

historia no resuelta, dolor activado, herida abierta.

Cuando solo miramos la frase, juzgamos.

Cuando entendemos qué hay debajo, podemos acompañar.

Eso es lo que trabajo aquí.

¿Quieres herramientas prácticas para el día a día?

Cada día envío un correo.

Corto.

Directo.

Sin ruido.

Una idea.

Una situación real.

Una forma diferente de verla.

No para que lo leas y ya está.

Para que ese día hagas algo distinto.

Si estás cansada de repetir lo mismo y acabar igual…

Empieza por aquí.

No para hacerlo perfecto.

No para convertirte en una madre ideal.

No para no equivocarte nunca.

Sino para tener más claridad,

más herramientas

y menos culpa

cuando el conflicto vuelva a aparecer.

Quiero saber qué hacer cuando estalla el conflicto